Noviembre

•Noviembre 5, 2009 • Dejar un comentario

Nada es igual, a cada día que pasa las cosas van sucediendo a nuestro alrededor sin que apenas las apreciemos, y cuando te paras a observarlas son mucho más distintas de lo que tú pensabas. Las personas somos seres en constante crecimiento tanto físico como intelectual, y al igual que observamos una foto de tan solo un par de años y nos sorprendemos con la imagen que entonces teníamos y como hemos cambiado en las  cosas a veces mas simples, pero que nos hacen tan diferentes de lo que somos ahora, de la misma manera sería curioso poder observar una imagen de nosotros mismos mas allá del físico, pudiendo apreciar así como lo mas simple, lo mas pequeño, nos hace diferentes de lo que hace dos años éramos, e incluso de lo que fuimos ayer.

Ojala fuéramos también capaces de observar esas dos imágenes comparativas de las personas que tenemos al lado, cogiendo en una mano la de hace un tiempo atrás y en la otra una reciente, y así observar como esa persona ha crecido y cambiado, pero no es tan sencillo el valorar cuando de tus ojos a tus manos donde tendríamos esas fotografías en el camino se encuentra el corazón, e inevitablemente nos produce esa imagen borrosa, que suele engrandecer las virtudes y empequeñecer los defectos, ya que cuando quieres de verdad a alguien pones la mano en el fuego por ella si hace falta hasta quemarte.

Escalofrío

•Octubre 12, 2009 • Dejar un comentario

Como cada día, a la misma hora de siempre, entro por la puerta de casa, cansada de aquel día que parecía no tener fin, solo pensaba en desnudarse, como le gustaba hacer cuando llegaba a casa, se quito los zapatos rápidamente, el pantalón, la camiseta e incluso la ropa interior fueron los siguientes, los dejo tirados en el suelo del salón mientras que se dirigía al baño, para darse una ducha, pero aquel día no estaba sola, alguien la observaba desde el otro lado de la calle.

Allí estaba el, asomado a la ventana, fumándose el ultimo cigarrillo del día, la vio entrar como cada noche a la misma hora, ella empezó a desnudarse como hacia por costumbre, y como el solía hacer aparto la mirada, ya que le parecía un momento demasiado intimo para espiarla tan descaradamente, aunque ella nunca se preocupara de cerrar las cortinas. Era muy tarde, y tan solo su luz estaba encendida en el edificio de enfrente.

Eran vecinos desde hacia años, se cruzaban habitualmente, en el paso de cebra, en la cola del súper, en el autobús, en el metro, el siempre la miraba disimuladamente, ella era realmente bonita. Aquella noche no pudo evitar girar la cabeza hacia su ventana, la vio quitarse cada una de las prendas que llevaba encima, desnuda era aun mas bonita de lo que el habría imaginado, pero para su sorpresa no sintió una atracción física, sino que no pudo evitar preguntarse que abría debajo de todo aquello, se imagino como seria su alma, que pasaría por su cabeza en aquel momento, deseo conocerla mas alla de ese llamativo cuerpo, asombrado por su reacción alejo su mirada de la ventana antes de que ella desapareciera del salón.

En el resto de la calle tan solo unas pocas luces permanecían encendidas, la mayoría eran las de las farolas que iluminaban interrumpidamente la calle, se quedo observando un punto fijo de luz, en ese mismo momento un gato negro lo cruzo rápidamente, sintió un escalofrío.

Busco otra luz a la que mirar y se encontró con la luna, miro a su alrededor buscando alguna estrella pero allí en medio de la ciudad era imposible vislumbrar alguna. Volvió a sentir un escalofrío, pensó que debía sentirse muy sola, allí en la inmensidad del cielo no tenía nadie alrededor, aunque entonces callo en la cuenta de que en realidad eran muchas las estrellas que la rodeaban solo que desde allí no las alcanzaba a ver, se pregunto si ella podría verlas o si debido a la contaminación habría momentos, o días o mas bien noches en que no consiguiera ver ninguna de las que la acompañaban allí en el cielo.

Entonces pensó en el solitario gato negro que había visto hacia un momento y en como la gente le rehuiría cada vez que se cruzaran con él pensando en que les traería mala suerte, en la solitaria chica que llegaba tan tarde a casa posiblemente de trabajar, con un alma desconocida para él y un cuerpo que haría pensar a los demás que todo en ella era bonito, en la luna que todas las noches brillaba en el cielo, y volvió a sentir un escalofrío, por su propia soledad en ese mismo instante, aunque rodeado de miles de personas, el no era más que otro ser solitario en la noche.

La mujer de su vida.

•Agosto 20, 2009 • Dejar un comentario

Dormía acurrucado cubierto por su manta y con tan solo la nariz y medio pie asomando, le despertó algún pensamiento de su subconsciente que inevitablemente le rondaba aun en sueños, pero una vez abrió los ojos no era capaz de recordarlo.

Miro su reloj, pero aquel no estaba en su muñeca, debía habérselo quitado antes de caer rendido en el sofá, le gustaba jugar con él con la mano izquierda mientras con la derecha hacía otra cosa, casi a todas horas.

Lo encontró justo enfrente suyo, sin apenas ladear la cabeza ya que aun no se había incorporado del sofá logró adivinar las ocho y media, de la tarde, habían pasado más de cinco horas desde que dijo que se iba a echar la siesta, pero no había nadie en casa para despertarle y allí seguía, dormitando y sin ganas de plantar los pies en el suelo, aunque al menos se tratara solo del suelo de su salón y no del sentido metafórico.

Ella se había ido, y se podría decir que había pasado el tiempo suficiente para reponerse de aquel golpe, pero, ¿quién marca ese tiempo?, eso es lo que había estado discutiendo casi toda la tarde anterior con su mejor amigo incluso siguió discutiéndolo con los doce botellines que habían acumulado encima de la mesa cuando él se largó.

¡El tiempo era solo algo establecido para crear un orden, nada más!, esa había sido su conclusión, pero acaso se debía determinar cuánto tiempo necesita alguien para sentir o para no hacerlo, acaso no son los sentimientos algo metafísico y total y únicamente propios, no podría decirse acaso que es lo más propio que uno tiene y lo cual nadie podría poseer ni sentir al igual que nosotros.

Se levanto, se dirigió al baño y abrió el grifo del lavabo, una vez estaba lleno introdujo la cara en el agua con los ojos cerrados, el agua estaba más bien caliente, pero le reconfortaba el agua tan caliente para algunos, sin embargo para él era lo que más le relajaba, sentía el calor en los parpados, en los labios, las orejas e incluso la nuca, y casi se abría quedado allí sino fuera porque ya le faltaba el aire.

Era domingo y aun le quedaba toda la noche para continuar asimilando. Por suerte conseguía dormir del tirón, eso era algo que ella nunca había aceptado, ¿acaso no existía nada que le quitara el sueño?, él nunca llego a comprender que le recriminara que durmiera, aun sabiendo que ella se pasaba noches en vela cuando tenía o tenían un problema, pero sin embargo él necesitaba dormir, era más una necesidad física, aunque se despertara del mismo mal humor, pero al menos el cuerpo podía seguir en activo y eso le ayudaba a pensar con más razonamiento, por el contrario ella pasó más de una noche en el sofá haciendo zapping. Cuando él llegaba ofreciéndola un desayuno su cara parecía más la de un pitbull furioso que la de su dulce novia y cuando comenzaba a hablar parecía no haberlo echo en meses, pero aun así siempre pensó que era la mujer de su vida.

Hot

•Agosto 19, 2009 • Dejar un comentario

Miradas, entrelazadas con suspiros, silencios largos e intensos, y unos labios humedos que se rozan, con la suavidad de quien quiere sentir hasta el ultimo segundo. Manos que buscan con ansia pero que no van más alla de las caricias, ansia por tenerlo todo, cada parte de su cuerpo, pero que al mismo tiempo quieren descubrir poco a poco, y ver como se erizan cada uno de los poros de su piel.
Pupilas que se dilatan al mirar fijamente a sus ojos, una lengua que roza sus propios labios llamando a los suyos.
Roze de un cuerpo contra el otro, muslos que se acarician, un pecho sobre el otro, y latidos que se aceleran. Una lengua que empieza a buscar algo más, recorriendo su cuello, bocas que se abren para descubrirse, saboreandose.
Manos que sucumben al ansia, manos que se pierden entre sus muslos, olvidando las caricias, respiracion acelerada, una mente en blanco, y un cuerpo que tan solo puede dejarse llevar sintiendo cada uno de sus movimientos, de sus besos, sintiendo su lengua recorriendole.

¿Y si te digo…?

•Julio 10, 2009 • Dejar un comentario

Y si lo siento, ¿porqué no debo decirlo?, ¿por miedo a una reacción?, ¿o es que me asustan mis propias palabras?. Más que las simples palabras los no tan simples sentimientos.

Lo simple se queda en una anécdota, lo no tan simple es lo que me hace reflexionar, solo que a veces no me paro a hacerlo mientras que esta sucediendo, sin más me dejo llevar, guiar por todo aquello sensitivo que se escapa de mis propios razonamientos.

Principios

•Junio 2, 2009 • Dejar un comentario

He llegado a la conclusión, gracias a una mala experiencia y a la voz de una amiga, que aunque tenga ciertos principios, llegado el momento puedo llegar a olvidarlos o a no razonarlos lo suficiente.

Tengo muchas ganas de escribir sobre esto y sobre muchas cosas más, pero llevo unos meses en los que me costaba mucho expresarme, raro en mi, he estado un poco ausente, un poco introvertida.

Refugio

•Febrero 11, 2009 • 2 comentarios

Hay situaciones previsibles, que no nos pillan por sorpresa, pero aunque ya estábamos alerta nos hacen daño … es como cuando oyes en el telediario que al día siguiente va a llover, y cuando sales a la calle ese día siguiente, según te cae la primera gota ya te molestas.

La mayoría de las veces sales sin tu paraguas y tienes que darte la vuelta para cogerlo y que te  proteja de todas las gotas que te empaparían de lo contrario, sin embargo también a veces decides correr hasta tu destino, dejando que las gotas te calen. Y muchas otras veces simplemente andas deprisa por la calle con la cabeza agachada como si no pasara nada. Cuando por fin llegas a tu refugio mueves la cabeza de un lado a otro malhumorado.

Sientes que muchas de las personas que pasan protegidas por sus paraguas te miran pensando que ambos sabéis que no estas realmente cómodo, pero porsupuesto nunca nadie dirá nada, aun cuando estas parado en un semáforo calándote hasta los huesos, con varias personas a tu alrededor bajo sus paraguas, nadie te ofrecerá un hueco, simplemente ni se les ocurre y si acaso piensan que es tu problema, incluso cuando te cruzas con personas conocidas de camino al trabajo o a las clases, esos con los que te cruzas todos los días por los pasillos, harán como si no te han visto, insisto es tu problema.

Pero, sin embargo, un día tienes suerte y te encuentras con alguien que te ofrece su ayuda, que te hace un hueco debajo de su paraguas, aunque sea el más pequeño que encontró en la tienda, el típico plegable que cabe en cualquier lado, y ambos os calareis los hombros, sonriendo, y llegareis a vuestro destino mucho más felices que aquellos que hicieron el camino solos.

Tortuguita

•Febrero 5, 2009 • Dejar un comentario

Un día sentí que las cosas cambiaban, tenía muchas cosas que expresar, descubrí que de una hoja de papel podía hacer un sentimiento expresado en palabras, empecé a escribir en mi ordenador y con la pantalla delante leía lo que mis dedos escribían, directo del corazón a las yemas de los dedos y de estos al teclado, cuando se trató de sentimientos pocas veces utilicé la tecla borrar.

Continuamente me han sucedido cosas de no poco importancia, y todas ellas me han hecho crecer como persona, confío en pocos, pero si en mí misma, y cuando doy un voto de confianza a alguien no siempre soy correspondida, ciertamente en ocasiones soy tan ingenua como para dar demasiadas oportunidades, pero aun con ello nunca me arrepiento de nada ya que mis errores me hacen ser quien soy ahora mismo.

Soy muy sensible, muy fuerte para unas cosas, y muy débil para otras, pero no me avergüenza, y también hace mucho aprendí a aceptar mis defectos y a decirlos en voz alta.

Siento cada cosa que me pasa y que les pasa a los que quiero como si fuera lo más vital y necesario, y de echo en el momento que sucede así es. He cometido muchos errores con las personas a las que quiero pero he aprendido de ellos. No me gusta equivocarme, pero nunca me quedo con la duda y siempre lucho por lo que quiero.

Hace tiempo decidí que quería que quien estuviera a mi lado me aceptara como soy y hace muy poco tiempo me reafirme en esta idea y hoy sé que me acompañará toda la vida.

Tengo miedo a muchas cosas, y me he vuelto tortuguita que da pasitos lentos pero seguros, yo soy así, pero no por ello tengo menos ilusión.

Enero

•Enero 22, 2009 • 1 comentario

Haz lo que te haga feliz, pero no dejes de ser feliz por lo que pueda pasar.

Hoy recordé, a alguien que me defraudó, agachando la cabeza como un avestruz ante sus problemas y lamentándose por lo que no tenía pero no luchando por quienes tenía a su lado.. ese día escribi … “Tu no luches, nadie lo hara por ti, ya me contarás como queda el campo de batalla sin guerreros”.. aun me sigo preguntando si cada vez que leyó esta frase se daría por aludido..

Indiferencia

•Diciembre 11, 2008 • 3 comentarios

Como el aire que respiras, ahi esta todos los días, inevitablemente ahi esta, durante seis horas al día le veo, le escucho, le huelo y me gustaría que todo fuera tan fácil como decir, no existes, o al menos no durante un tiempo.

Me ha echo daño, pero eso ya esta olvidado,  tampoco me ha calado hondo, simplemente ya no confío en él.

A día de hoy lo mejor que puedo sentir es indiferencia, aunque me gustaría que se me pasara pronto porque realmente en algunas ocasiones siento nostalgia por otros momentos en los que me hacía sonreir.