Como cada día, a la misma hora de siempre, entro por la puerta de casa, cansada de aquel día que parecía no tener fin, solo pensaba en desnudarse, como le gustaba hacer cuando llegaba a casa, se quito los zapatos rápidamente, el pantalón, la camiseta e incluso la ropa interior fueron los siguientes, los dejo tirados en el suelo del salón mientras que se dirigía al baño, para darse una ducha, pero aquel día no estaba sola, alguien la observaba desde el otro lado de la calle.
Allí estaba el, asomado a la ventana, fumándose el ultimo cigarrillo del día, la vio entrar como cada noche a la misma hora, ella empezó a desnudarse como hacia por costumbre, y como el solía hacer aparto la mirada, ya que le parecía un momento demasiado intimo para espiarla tan descaradamente, aunque ella nunca se preocupara de cerrar las cortinas. Era muy tarde, y tan solo su luz estaba encendida en el edificio de enfrente.
Eran vecinos desde hacia años, se cruzaban habitualmente, en el paso de cebra, en la cola del súper, en el autobús, en el metro, el siempre la miraba disimuladamente, ella era realmente bonita. Aquella noche no pudo evitar girar la cabeza hacia su ventana, la vio quitarse cada una de las prendas que llevaba encima, desnuda era aun mas bonita de lo que el habría imaginado, pero para su sorpresa no sintió una atracción física, sino que no pudo evitar preguntarse que abría debajo de todo aquello, se imagino como seria su alma, que pasaría por su cabeza en aquel momento, deseo conocerla mas alla de ese llamativo cuerpo, asombrado por su reacción alejo su mirada de la ventana antes de que ella desapareciera del salón.
En el resto de la calle tan solo unas pocas luces permanecían encendidas, la mayoría eran las de las farolas que iluminaban interrumpidamente la calle, se quedo observando un punto fijo de luz, en ese mismo momento un gato negro lo cruzo rápidamente, sintió un escalofrío.
Busco otra luz a la que mirar y se encontró con la luna, miro a su alrededor buscando alguna estrella pero allí en medio de la ciudad era imposible vislumbrar alguna. Volvió a sentir un escalofrío, pensó que debía sentirse muy sola, allí en la inmensidad del cielo no tenía nadie alrededor, aunque entonces callo en la cuenta de que en realidad eran muchas las estrellas que la rodeaban solo que desde allí no las alcanzaba a ver, se pregunto si ella podría verlas o si debido a la contaminación habría momentos, o días o mas bien noches en que no consiguiera ver ninguna de las que la acompañaban allí en el cielo.
Entonces pensó en el solitario gato negro que había visto hacia un momento y en como la gente le rehuiría cada vez que se cruzaran con él pensando en que les traería mala suerte, en la solitaria chica que llegaba tan tarde a casa posiblemente de trabajar, con un alma desconocida para él y un cuerpo que haría pensar a los demás que todo en ella era bonito, en la luna que todas las noches brillaba en el cielo, y volvió a sentir un escalofrío, por su propia soledad en ese mismo instante, aunque rodeado de miles de personas, el no era más que otro ser solitario en la noche.